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El arte de la discusión

Sí el arte de la discusión. No se trata del arte de la guerra de Sun Tzu, ni del arte de la pelea -ya sabes agarrarse a trompadas con otr@ hasta que escupa lo dientes- ése es de Chuck Palahniuk. Me refiero al arte de discutir con otros y específicamente discutir con la pareja.

Veamos, desde joven me he destacado como una persona beligerante, del “porque lo digo yo” jamás funcionó conmigo. Como yo, además, tengo mis principios, pienso que si uno va a hacer las cosas, las tiene que hacer bien.

Pon el verbo azul, corazón

Pon el verbo cien, corazón

pon el verbo tú,

pero pon el verbo que te haga bien

Así que si voy a ser peleona, entonces siempre voy a ganar.

No siempre gano. Cuando pierdo, re-al-men-te pierdo, me usan de trapeador y me dejan de felpudo externo del edificio. Pierdo, y no sólo sale herido mi orgullo en el sentido moral, pierdo logros, pierdo gente, pierdo cosas… en resumen cuando pierdo las consecuencias arrasan con mi presente y por lo general me tengo que levantar y volver a empezar algo desde cero. Por ejemplo: una relación de pareja. Lo que, visto desde el lado amable, me ha dejado varias enseñanzas. He mejorado mi técnica pues.

Por ejemplo: No discuto con idiotas, imbéciles o tontos. Lo sé, se trata de un conocimiento tan básico y popularizado que incluso es una frase célebre. Nótese que quien acuñó la advertencia fue nada más y nada menos que Inmanuel Kant, ya saben el ocioso ése que le puso los límites la razón y al juicio, nada más. (Salve la Crítica del Juicio, Larga Vida a la Crítica de Razón Pura… ya vengo voy a ponerle una vela a mis Dioses)

¿Por qué no discutir con imbéciles? Porque acaban embarrándote en su imbecilidad, y al fin y al cabo, ellos seguirán siendo imbéciles y uno habrá quedado como otro más. Ah! ¿Pero qué pasa si el imbécil es un superior? No un superior imbécil, si no un jefe o la mamá de un@. En ese caso no sólo no discutes, sino que además sonríes y le das la razón, punto. Si se trata de una audiencia imbécil, entonces suéltales una parábola cristiana, si son laicos, y con eso se entretienen; si se trata de una audiencia especializada en algo, entonces declara que es la hora del brake con café y ya. Una horda de imbéciles es más peligrosa que una de tiburones o de zombis, no te arriesgues.

Ninguna discusión vale lo suficiente para poner en peligro la vida, o el medio de vida. Tú, con que dejes en claro y sencillo tu punto de vista, tienes. El tiempo es justo, acaba dando la razón a quien la tiene. Un ejemplo que es que hoy 30 de marzo de 2012 acaban de hacer público que Einstein, quien lleva 57 años muerto, tenía razón en su teoría de la expansión del universo. ¡In your face mother fuckers!

Tampoco discuto con gente dispuesta a dar su vida o su medio de vida por su argumento, ni con fanáticos de ninguna especie. Esa es gente no tiene verdaderos motivos para vivir y se aferran a la verdad que creen que es verdad, y la van a defender hasta las últimas consecuencias, porque en ello se les va la vida. Esto es puro instinto de supervivencia.

Conste que todo este prefacio lo pongo en función de discutir con la pareja. Yo no tengo que discutir en el senado de mi país ni ante una corte marcial. Aunque las bases son las mismas. Se trata de Erística con un poco menos de sofismas en nombre del amor.

Yo tengo algo de experiencia al respecto. Discuto con mi pareja al menos una vez a la semana y cada tantos meses nos queremos matar o dejar. No, no es divertido y con éste no me voy a dar por vencida. Así que vamos a discutir mejor.

Supongamos la pareja de un@ no es un@ imbécil fanático, religioso, científico, militar o superior tuyo. Si no, tas jodid@, cambia de pareja. Hay ciertos licenciados, y algunos sólo estudiaron algunos semestres, que pueden ponerse un poco borde en las discusiones como los de filosofía*, medicina, piscología y derecho; ésos suponen un reto, pueden ser buenos contrincantes y se tienen mejor de amig@s que de pareja. Hay batallas que se ganan no peleándolas. Con esos trata mejor de tener buenas conversaciones.

*Cuenta la anécdota que una vez Hegel sacó una navaja para defender su argumento. Así que no se dejen seducir por la idea de humanistas pacíficos. Si nos tocan las pelotas les sacamos el barrio.

Asunto de dos

Si no te has pelado con tu pareja/amigos, realmente no le conoces…. dice un proverbio de algún sitio. Yo, a estas alturas quiero que me devuelvan al príncipe azul caballeroso de hace seis años, porque éste ya no se deja y está muy revirón. Cada vez me la pone más difícil.

¿Cómo discutir con la pareja? Tenemos que partir de un único objetivo que ambas partes han de tener claramente convenidos, cómo cuando le entras al bondage y hay una palabra clave para salir del rolplay, bueno así: se discute para resolver problemas, se discute para mejorar la relación.

Si las discusiones en pareja no persiguen ésta única meta, lo siento amig@ usted está metido en una relación viciosa. O les gusta discutir por deporte, lo cual también es vicioso. Es como operar por deporte, matar por deporte, ensuciar por deporte… etc. etc. etc.

–        Dejar la malcriadez y los caprichos

Una vez dijo Madonna, en una entrevista, que su secreto en el matrimonio con Guy Ritchie era “escoger qué peleas pelear y cuáles no”. Yo admiro mucho esa frase. Supongo que en algún momento Madonna se mandó al carajo el balance zen y a Guy también, porque ya se divorciaron. Supongo que si eres una Diva, tú peleas y ganas siempre, punto. Lo malo es que nosotr@s aquí no somos div@s… : (

Que levante la mano y eche la primera piedra el que no ha peleado con su pareja por puro gusto, por diversión, por joder, sólo por imponerse y conseguir que el otr@ ceda. Si alguno sí levantó la mano, a és@ le digo: ¡no sabes de lo que te has perdido!

Pero hay juegos de juegos y aquellos que acaban en pasarse un mal rato, o peor tres días sin hablarse con el compañer@ no son lo que se dice constructivos para las emociones. Así que, aquellos mayores de 25, aceptémoslo: nos pusimos grandes y ya se nos pasó el tiempo de ser majaderos. (Los demás sigan explorando límites, como los niños)

–        No soltar al lobo odio bien alimentado.

Antes de meterme a una discusión me tomo un día para pensarlo (y preparar una estrategia, argumento, pruebas y si puedo lo ensayo con un amig@) Ése día es para enojarme todo lo que puedo enojarme, si al día siguiente no se me baja la furia, me tomo otro día más.

La idea es llegar al corazón del asunto, despejar toda la emoción de tristeza, decepción, indignación y resentimiento, dejar desnudo al problema. A veces cuando acabo de quemar todas mis emociones me doy cuenta que no había un problema, que era yo en una curva de mi banda de möbius hormonal.

Si ya no me siento un@ asesin@ pero me sigue molestando ‘algo’, entonces hay que plantear el problema y estar claro en que quizás haya resistencia de la otra parte. Y allí surge la discusión. Y yo me pongo mi yelmo de Atenea.

Siempre me ha gustado esta parábola: ‘Hay dos lobos luchando en el corazón de cada hombre/mujer. Uno es el amor. Otro es el odio.’ Y pregunta el lelo: ‘¿Cuál de ellos ganará?’

Responde el sabio:

El que alimentes mejor.

–        El que grita pierde.

Ya en la discusión: Bájale tres al teatro, la exageración, el cinismo, la gesticulación. No engendres ningún tipo de violencia (verbal, gesticular) ni permitas que el otro la actúe. Si no hay modo de discutir calmadamente, suspende la discusión y retómala luego. El objetivo no es tener una pelea. Bueno digo yo… ¡si el objetivo es tener una pelea éntrale y mátale! No dejes ni los restos para los cuervos. Pero mejor ve el Club de la Pelea y se te pasa.

–        Jugar limpio.

Puede que en una discusión con otros sea como en la guerra, para ganar se vale todo. Pero en una discusión con mi pareja mentir y no aceptar el error, es una soberana estupidez. Puede que gane la discusión, pero al final ¿realmente mejoró la relación?

Así que trato, con todas mis fuerzas y paciencia de aplicar bien todo lo mal que lo he hecho, es decir: no distorsionar lo dicho/hecho, no ocultar información, no ponerme la meta de doblegar al otro, no imponer mi argumento, no insultar al otr@, no amenazar, no utilizar las que sé que son sus debilidades en su contra, no desmeritar su argumento y punto de vista, no dar la espalda y dejar con la palabra en la boca y no quedarme pegada en loop en el problema.

El gran problema aquí es que el otro también desempeñe un juego justo. Esperemos que éste post lo ilumine. ; )

Discutir en pareja debe tratarse de encontrar un punto en el que ambos estamos de acuerdo y desde el cual podemos construir un presente y un futuro. Hay que ser flexible, tratar de encontrar en los puntos del otro aquellos en los que estás de acuerdo. Encontrar los acuerdos, sin ignorar lo desacuerdos. Ojo que aquí nadie está proponiendo que nos volvamos mansos ni sumisos. Primero muerta.

La última y nos vamos:

Una vez mi abuelo me dijo que una persona de carácter fuerte no es quién grita e impone, sino quien controla y domina sus pasiones. En este sentido soy una persona de carácter débil que viene tratando de toda la vida fortalecerlo.

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Esta entrada fue publicada el 30 marzo, 2012 a las 13:20. Se guardó como ELUCUBRACIONES, Yo_Myself_Conmigo y etiquetado como , , , , , , , , , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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